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Agosto de 2014

Comité para las festividades con motivo del bicentenario
de MADRE ALFONS MARÍA EPPINGER

 

  Lema: La grandeza de una vida sencilla
  Celebración del bicentenario de Madre Alfons María

 

LA ESPIRITUALIDAD de MAM

 

200 rokov narodenia MAM

12. Humildad

La continuidad del espíritu a pesar de todos los cambios de situaciones

  • La Elizabeth joven practicaba la virtud de humildad de tal manera que ella aceptaba las órdenes y las reprimendas de sus padres y se guiaba por su opinión. Se subordinaba a la dirección de Padre Reichard y de obispo Raess sin oponerles jamás su propia voluntad. Su director espiritual Padre Reichard se esforzaba por prevenirle de todos los extremos. Ella consideraba la humillación como el camino mejor y más corto para obtener la virtud de la humildad. Elizabeth pedía a Jesús una y otra vez la verdadera humildad.

  • Es importante destacar que Elizabeth, desde el principio, fue acompañada por el sacerdote dotado Padre Reichard. Él presentaba regularmente todas sus observaciones a su obispo Mons. Raess para someterlas a su juicio y a la evaluación teológica. Madre Alfons María vivía esta humildad profunda que es significante para los verdaderos místicos católicos. La profundidad de su humildad se manifestaba también por el hecho que ella se consideraba indigna de ser apreciada y estimada por otros.

  • Estamos especialmente emocionados por su humildad y sencillez cuando la relacionamos con sus manifestaciones místicas que le hacen conocida como la “extática de Niederbronn”. Estas sus virtudes eminentes se reflejan de modo particular en su obediencia frente al Santo Padre, al obispo, a su director espiritual y a los sacerdotes.

  • Era precisamente la humildad que ayudaba a Elizabeth a no cerrarse en su enfermedad que estaba acompañándole durante toda su vida, sino que ella se abría para los últimos: los enfermos, las personas marginadas de la sociedad, para los moribundos y todos los hombres abandonados. A través de su vida virtuosa, su enfermedad se le volvió una fuente de fuerza y las experiencias ganadas de eso se hicieron el carisma de la Congregación.

  • También es fundamental para Madre Alfons María que adquiría, a través de esforzarse siempre de nuevo y por su afán, las virtudes que caracterizan su vida espiritual como Venerable Sierva de Dios y las cuales vivía como perfeccionamiento de las virtudes teologales. Lo que ella hacía, ocurría todo por amor a Dios, era llevado por su fe fuerte, y repercutía en su actitud de humildad, de entrega y cariño por los enfermos y los necesitados.

  • Los que conocían a Elizabeth – Madre Alfons María - dijeron que ella anhelaba mucho las humillaciones y la Cruz. Ni las unas ni la otra faltaban en su vida. La práctica de la humildad le era una condición principal para que ella pudiera estar con Jesús humillado, con Jesús que sufre.

  • Como fundadora, a Madre Alfons María le gustaba repetir a sus Hermanas: “La humildad debilita el orgullo, fortalece nuestra voluntad para hacer el bien y difunde una felicidad tranquila en el alma.”

    (Los teólogos, Roma, en 2009)

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